AIDER

El tejido que continua en Sonene

  • En la comunidad nativa Sonene, del pueblo Ese Eja, iniciativas como la acuicultura y la agricultura familiar se desarrollan con el acompañamiento de organizaciones como SERNANP y AIDER.

El camino estaba completamente oscuro, pero al fondo una luz se abría paso lentamente sobre la ruta. Era Mery con una linterna en mano, iluminando el trayecto que faltaba hacia su casa. La usa en noches como esa cuando la luna no alcanza para guiar el recorrido. En la comunidad nativa Sonene, muchas familias recorren así los caminos en la oscuridad, en un territorio donde aún no hay acceso regular a la electricidad.

Al llegar, el contraste es inmediato. Varias bolsas con fibras de tamshi se apilan junto a una canasta a medio elaborar. En una esquina, su esposo se mece en una hamaca; frente a él, dos de sus nietos juegan cerca de su madre. La iluminación del espacio no viene de la red eléctrica. Un panel solar sostiene, por algunas horas, la claridad dentro de la casa.

Como cada día, Mery comienza el día tejiendo sus productos para son llevados a diferentes ferias regionales y nacionales.

Mery se sienta sobre el piso de madera, acerca su canasta y comienza a tejer. Casi sin mirar tensa cada punto con una precisión que revela años de práctica en la elaboración de sus artesanías. No recuerda cuando empezó, pero sí quién le enseñó: su suegra, quien la introdujo en la técnica de la cestería que revalora la cosmovisión del pueblo indígena Ese Eja,

La elaboración de una canasta puede tomarle entre tres y cuatro días, pero la recolección de la materia prima le toma mucho más tiempo. Junto a otras mujeres se internan en el bosque en busca de lianas, fibras y semillas que luego pasan por un proceso de teñido natural antes de convertirse en piezas artesanales.

Proceso de elaboración de piezas con lianas teñidas con tinte natural.

“Traemos todas las fibras a la comunidad y luego las cocinamos, la ponemos a solear y ya cuando está todo seco lo pintamos de colores con achiote, sanipanga, huito y otros más”, relata Mery Ochoa.

Su destreza con el tejido la ha llevado a vender sus artesanías en ferias dentro y fuera de la región. Además, trabaja por encargo para emprendimientos vinculados a lo sostenible. Con los años, su trabajo la ha convertido en una de las lideresas dentro de su comunidad Sonene, donde hoy forma parte de la Asociación de Artesanas Masheke.

Ese camino también se refleja en sus hijos. Tres de ellos vinculados a propuestas educativas. Hace unas semanas, despidió a “Pelachin”, como cariñosamente suele llamar a su hijo Dilver, quien viajó a Ucayali para formarse como docente intercultural bilingüe en la Universidad Católica Sedes Sapientiae – NOPOKI.

Su hijo Dilver viajó a Ucayali para continuar sus estudios superiores.

Irse de su comunidad ha sido un proceso de adaptación. Durante las primeras semanas, la comunicación fue constante y los momentos de quiebre emocional aparecían con frecuencia.

No era la primera vez que Mery atravesaba una situación similar. Ya lo había vivido con su hija mayor, Pierina, quien también dejó Sonene para formarse como docente. Ver a sus hijos estudiar la llena de orgullo, más aún cuando su hija regresó como maestra a la escuela de la comunidad y es así donde se refleja que fortalecer las capacidades para empoderar a los suyos es una mirada colectiva y de progreso en el su propio ámbito o bosque.

Esa misma satisfacción se hizo más grande cuando, hace dos años, su hijo Bride fue elegido presidente de la comunidad de Sonene. A pesar de su juventud, ha promovido iniciativas como la acuicultura artesanal y la agricultura familiar, orientadas a fortalecer la autonomía de las familias del lugar y colindantes del Parque Nacional Bahuaja Sonene.

Mery vuelve a tejer. Sus manos repiten el movimiento con la misma paciencia con la que ha acompañado el crecimiento de sus hijos. Entre fibras y colores, el trabajo continúa, sosteniendo más que solo una canasta.

Su nieta la observa con curiosidad. Se acerca, le pasa un puñado de fibras e intenta seguirle el ritmo, sentada a su lado.

Mery, artesana Ese Eja, tejedora de un linaje de lideres comunitarios.