La campaña «Reforestamos Tumbes» es una iniciativa que busca unir diversos sectores para restaurar los ecosistemas degradados en una de las regiones con mayor biodiversidad del Perú.
Caminar por el bosque en el norte del Perú es una experiencia que despierta los sentidos. El canto de las aves, el crujir de las hojas bajo los pies y la luz del sol entre los árboles hablan de un ecosistema que aún resiste. El bosque vive, pero con el paso del tiempo ha ido perdiendo fuerza, marcado por la tala selectiva, el sobrepastoreo y los incendios forestales.
Mantenerlo vivo significa asegurar el bienestar de miles de familias que dependen de este ecosistema, así como conservar la biodiversidad y los paisajes que sostienen identidad y oportunidades.
A las siete de la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a iluminar el distrito de Casitas, se reunieron en la Plazuela Bolognesi con un mismo propósito, devolverle vida al bosque seco. Miembros de la Asociación Agropecuaria “Virgen del Carmen” de Rica Playa, la Asociación Agropecuaria “Sagrado Corazón de Jesús” de Tamarindo y la Asociación Ecoturística y Agropecuaria “Cerros Acantilados” de La Capitana, así como estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Tumbes, guardaparques del Gobierno Regional de Tumbes y representantes del ANA – FONGIAT e INIA–Tumbes. Caminaron juntos hasta el sector Carrizalillo – San Marcos, en el Parque Nacional Cerros de Amotape, para sembrar semillas de Algarrobo (Neltuma piurensis) y Charán (Libidibia glabrata), recolectadas de árboles sanos, resistentes y de gran tamaño, capaces de transmitir esas cualidades a las futuras generaciones del bosque.
Reforestar se convierte en una forma de cuidado profundo. Dichos árboles cumplen un rol fundamental, son alimentos de mamíferos, aves y otras especies esenciales para el equilibrio del ecosistema. A través de esta iniciativa se contribuye a recuperar el suelo, proteger el agua y garantizar el sustento de la fauna silvestre y de las comunidades que conviven con el bosque seco.
Este esfuerzo forma parte de un trabajo articulado entre AIDER y SERNANP que se impulsa alrededor de tres años en el marco del Contrato de Administración del Parque Nacional Cerros de Amotape, Reserva Nacional de Tumbes y Coto de Caza El Angolo, donde se promueven acciones orientadas a la conservación de la diversidad biológica y al desarrollo sostenible.
La campaña “Reforestemos Tumbes” se llevó a cabo con éxito y contará con una segunda fecha el 28 de febrero en colaboración con la Dirección Regional de Agricultura de Tumbes (DRAT–DFFSAAA), la Universidad Nacional de Tumbes, el Gobierno Regional de Tumbes y la Mesa Regional del Algarrobo. Esta articulación institucional permite la sostenibilidad de la biodiversidad en áreas naturales protegidas